Percepción vs. Realidad
Publicado hace 7 meses - 24 mar 2026
De: Nolita W. de TheoDe niña, me fascinaban los espejos “mágicos” que uno veía en las ferias. Esos cuartos grandes diseñados como una clase de laberinto con distintos espejos eran muy entretenidos y también un tanto desconcertantes por lo que lograban. Al ver mi reflejo en aquellas reflexiones, la realidad se volvía algo relativo y muy distinto a la verdad. En ocasiones me veía con la cabeza enorme, los pies gigantescos o quizá el cuerpo alargado de manera inhumana. Me sorprendía cómo sentía que mi reflejo me contaba mentiras porque no se trataba de la realidad como yo la conocía, sino que era mi percepción distorsionada de la realidad.
En ocasiones, sigo teniendo esa misma sensación al mirar mi reflejo en un espejo, y me pregunto si me está contando la verdad o si me muestra una percepción distorsionada de mi realidad. La mente es tan poderosa y puede ser útil para descifrar lo que es verdadero y lo que no. Pero para que nos diga la verdad tiene que estar fundamentada en la Única Verdad absoluta: Dios y Su Palabra.
Te quiero compartir 4 ejemplos de personas en la Biblia que aprendieron esta lección y sirven de ejemplos para nosotros hoy en día. Permite que Dios hable la verdad a tu corazón y no dejes que tu corazón te engañe con percepciones equivocadas acerca de tus circunstancias.
1. Eliseo y su siervo (2 Reyes 6)
“¡Estamos rodeados!”, exclamó el siervo del profeta. Lo que estaba viendo era un gran ejército que se acercaba con la intención de aniquilar al pueblo de Israel. Sus ojos veían algo que lo aterrorizaba, pero el profeta le pide a Dios que le abra los ojos para que vea la realidad lo que está sucediendo. Dios le contestó la oración y le abre los ojos al siervo y ve: “…he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo” (2 Rey. 6:17b, RVR1960).
Al ser abiertos sus ojos a la verdad, su realidad cambió. Ya no estaba temeroso de lo que venía sino que pudo caminar confiado en que los que estaban con él eran más que el ejército del enemigo.
De igual manera, sin importar lo que estés enfrentando hoy, Dios te dice: ¡No tengas miedo porque yo estoy contigo!
2. El cojo en el estanque de Betesda (Juan 5)
Jesús había subido a Jerusalén y Juan nos dice que se acercaron a un lugar llamado Betesda que era un estanque de agua en el que personas podían recibir su sanidad. Había un hombre paralítico que tenía 38 años allí, pero nunca había sido sanado porque no tenía quién lo metiera a las aguas del estanque cuando era el momento para recibir sanidad. Jesús lo vio allí tirado en la desesperación y resignación de que jamás cambiaría su circunstancia y le hizo una pregunta muy importante: “¿Quieres ser sano?”.
De forma rebuscada, le contestó en afirmativo. ¡Jesús le extendió Su mano, lo levantó y caminó! Lo que el cojo percibía como una circunstancia que jamás cambiaría para él, cambió en un instante a la realidad de la sanidad que Jesús ofrece.
No importa cuántos años has esperado, pedido o te has posicionado para un milagro, cuando Jesús llega a tu vida, la realidad llega. La Verdad llega con sanidad, salud, fuerza y propósito. Hoy te pregunta: “¿Quieres recibir lo que tengo para ti?”
3. Los 5 mil (Lucas 9)
Jesús está en un lugar desierto con Sus discípulos y la multitud los encuentran porque quieren escuchar a Jesús y pedirle que haga milagros a favor de ellos. Es una de las pocas historias que se encuentran en los cuatro evangelios. Después de un día entero de enseñarles y ministrar a sus necesidades espirituales, los discípulos le dicen a Jesús que debería despedir a la multitud porque tienen hambre y están lejos del pueblo.
Jesús les dice algo interesante: “Ustedes denles de comer”. “¿Qué? Pero si no tenemos los recursos necesarios para alimentar a tanta gente.” Fue la respuesta de estos hombres de fe. Sólo contaban con cinco panes y dos pescados (siempre me he preguntado porqué tantísima gente no había prevenido un poco mejor su día en el campo). Jesús oró y lo que tenían se multiplicó de forma milagrosa y toda la multitud comió hasta saciarse, ¡y tuvieron comida de sobra!
¿Qué necesidad tienes en este momento? Quizá tu percepción ahora es que no cuentas con los recursos necesarios, pero Jesús te dice: “¿Qué tienes en tus manos?”. Porque al entregarle a Él lo que tienes en tus manos, será suficiente para hacer lo que Dios quiere que hagas. Su provisión llegará, no te dejes convencer por lo que tienes en tu cuenta bancaria, la realidad es que cuentas con un Dios que es dueño de todos los recursos del mundo. Si Él cuida de las aves, ¿cómo no cuidará también de ti?
4. Jesús en la cruz (Mateo 27)
Esa tarde oscura y triste, se han sentenciado tres hombres a la muerte de cruz. Una de las sentencias más crueles que jamás haya existido en la historia. Sin haber cometido ningún delito, Jesús se encuentra en el grupo de hombres que ese día recibirían esta sentencia de muerte. Sus discípulos están devastados, Sus seguidores dudan la verdad de Sus declaraciones de ser el Mesías, Salvador, Hijo de Dios. ¿Cómo podía sufrir todo esto si fuera verdad todo lo anterior? Fue una crisis de fe terrible de la que muchos no regresarían.
Me puedo imaginar a las personas que se quedaron al pie de la cruz durante todas esas horas de sufrimiento y tortura. Seguramente lloraban, le pedían misericordia a Dios, confundidos y abatidos en su corazón y espíritu. Cuando finalmente escucharon Sus últimas palabras: “¡Consumado es!”, sin duda no comprendían lo que veían y escuchaban. ¡Él estaba muerto! Y con Él se había fugado toda su esperanza.
Pero… su percepción no era la realidad de lo que sucedía en esa cruz de sufrimiento y muerte mortal. ¡La verdad es que Jesús había ganado una gran victoria! Sus palabras indicaban una victoria en el mundo espiritual, no el fin de Su vida terrenal. Jesús venció la muerte y el pecado aquel viernes oscuro.
Después de tres días, ¡Él resucitó! La derrota que todo mundo había visto y percibido como el fin de todo en verdad era la victoria que daría inicio a una eternidad con Dios.
¡Jesús está vivo!
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Acerca del autor
Nolita nació y creció en Durango, México de padres misioneros. Es escritora/conferencista de profesión pero su pasión es el ministerio. Junto con su esposo, Naki, sirvió en el ministerio hispano de Lakewood durante 19 años. Ahora dirigen Juntos ACA.