Papá por elección
Publicado hace 4 meses - 21 jun 2026
De: Yaressy Garcia¿Ya compraron el regalo del Día del Padre?
Porque, seamos honestos, para el Día de las Madres las tiendas parecen haber sido saqueadas. No queda una flor, una vela aromática ni una taza con frases inspiradoras. Pero llega el Día del Padre y todavía hay hasta opciones para escoger.
Fuera chiste si no fuese trágico. 😩
Pero ya, fuera de broma, los papás están en peligro de extinción.
Y no me refiero solamente a los hombres que tienen hijos. Hablo de hombres que deciden asumir el rol de padre, permanecer, cuidar y hacerse responsables de una familia.
Quizá por eso el Día del Padre suele pasar un poco más desapercibido. Hablamos mucho, y con razón, de los padres ausentes, de las heridas que dejan y de las consecuencias que provocan. Pero pocas veces nos detenemos a agradecer a los que sí estuvieron. A los que trabajaron, proveyeron, acompañaron y siguieron adelante aun sin recibir mucho reconocimiento.
Tal vez no fueron perfectos. Tal vez cometieron errores. Pero permanecieron.
Y eso también merece honra.
Aunque si vamos por el rumbo de ser merecedores, ninguno de nosotros estaría en muy buenas condiciones.
Hay algo especial en ser elegido.
Todos admiramos las historias de amor donde alguien decide quedarse. Las amistades que perduran. Las familias que se construyen. Las personas que, pudiendo tomar otro camino, eligen caminar a nuestro lado.
Por eso, cuando pienso en mi papá, pienso en una decisión.
Mi papá no es mi padre biológico. Llegó a nuestras vidas cuando yo tenía alrededor de 9 años. Y aunque no tenía la responsabilidad de hacerlo, decidió asumir el rol de padre conmigo. Decidió quedarse.
Con los años acumulamos recuerdos, risas y momentos que hoy atesoro profundamente. Es de esas personas que todos conocen como “el alma de la fiesta”. No había reunión en la que estuviera presente y no terminara haciendo reír a alguien. De esas risas que te hacen doler la barriga y sacar lágrimas de los ojos.
Su alegría siempre ha llenado los espacios. Y, a decir verdad, con frecuencia hacía más ligeros los días.
Pero si hoy escribo sobre él, no es solamente por los recuerdos.
Es porque su decisión me enseñó algo acerca de Dios.
Ya les cuento…
Durante muchos años me incomodaban ciertas conversaciones.
“¿Y no te afectó crecer sin tu papá biológico?”
“¿No sientes que te hizo falta una figura paterna?”
Yo siempre quería cambiar de tema.
Pero detrás de mi incomodidad había una verdad que no podía ignorar: la forma en que vemos a nuestro padre terrenal muchas veces influye en la forma en que vemos a Dios.
Cuando una figura paterna está ausente, puede resultar difícil creer que Dios es un Padre bueno. Difícil confiar. Difícil sentirse amado. Difícil entender que pertenecemos a una familia.
Pero qué hermosos son los “peros” de Dios.
Porque la Biblia nos dice que Dios nos adoptó como Sus hijos por medio de Jesucristo.
No solamente nos creó.
Nos escogió.
Y cuando esa verdad fue revelada a mi corazón, algo cambió.
Dejé de mirar mi historia desde lo que me faltó y comencé a verla desde lo que Dios había provisto.
Pude ver la decisión de mi papá bajo una nueva luz.
Pude reconocer que, aunque ningún padre terrenal refleja perfectamente el corazón de Dios, el Señor había puesto en mi camino a un hombre que decidió quedarse.
Un hombre que eligió amar.
Un hombre que eligió permanecer.
Un hombre que abrió espacio en su corazón para una niña que no estaba obligado a criar.
Todo esto me recuerda a José, el padre terrenal de Jesús.
Él también tuvo una decisión que tomar. Cuando supo que María estaba embarazada, pudo haberse ido. Porque… ¿ustedes se imaginan ser Padre terrenal de alguien que ya conoce al Padre perfecto? Sin embargo, Dios le habló y José decidió quedarse. Con todo y miedo como decimos por ahí.
No era perfecto. No era Dios. Era simplemente un hombre dispuesto a obedecer.
Y quizás por eso su historia me conmueve tanto. Porque me recuerda que Dios no busca perfección para cumplir Sus propósitos. Busca corazones dispuestos a permanecer.
Hoy mi papá enfrenta desafíos de salud que han cambiado muchas cosas. Sin embargo, cuando pienso en él, no pienso primero en la enfermedad.
Pienso en la decisión.
Pienso en el hombre que llegó a nuestras vidas y eligió convertirse en papá.
Y pienso en un Dios que hizo lo mismo conmigo.
Por eso, este Día del Padre, también quiero animarnos a honrar.
A veces esperamos que alguien “se lo merezca” para expresar gratitud. Pero la Biblia no dice: “Honra a tu padre y a tu madre cuando lo merezcan”.
La honra es una decisión.
Es reconocer que Dios ha obrado en nuestra vida a través de personas imperfectas.
Es agradecer por aquello que sí estuvo presente, en lugar de vivir enfocados únicamente en lo que faltó.
Así que, hoy busquemos honrar. Busquemos encontrar incluso los detalles más pequeños por los cuales dar gracias.
Busquemos reconocer a quienes, con todas sus virtudes y defectos, decidieron quedarse cuando hubiera sido más fácil marcharse.
Este Día del Padre celebro a mi papá por elección. No porque haya sido perfecto. Sino porque decidió quedarse. Y al hacerlo, me mostró un pequeño reflejo del Dios que también me escogió a mí.
¡Feliz Día del Padre!
Acerca del autor
Yaressy nació en Monterrey, México, y desde pequeña desarrolló una profunda pasión por conocer a Dios y servirle. Desde los 10 años ha servido al cuerpo de Cristo en diferentes áreas del ministerio, siempre con el deseo de impactar vidas a través del amor y la verdad de Jesús. Como comunicadora, ama compartir mensajes de fe, esperanza y transformación a través de distintos espacios y medios, creyendo firmemente en el poder de una palabra guiada por Dios para impactar vidas. En el 2023 cumplió uno de sus mayores sueños al unirse al ministerio Vida Unida. Está casada con un hermoso argentino y juntos son padres de tres preciosos hijos que reflejan la fidelidad de Dios. Como familia, aman la presencia y la Palabra de Dios, y viven apasionados por ver vidas transformadas por Cristo.