Carta de una mamá imperfecta
Publicado hace 5 meses - 8 may 2026
De: Coppelia AcevedoAntes de llegar a la parte de la “carta de una mamá imperfecta” (esa soy yo), empecemos por el principio.
El sobre que tenía en mis manos iba a cambiar mi vida. En ese momento, llamé a mi esposo Adam. Yo había aceptado un trabajo en California. Estábamos viviendo felizmente en Puerto Rico, donde ambos habíamos nacido y crecido. Ya estábamos con los planes de la mudanza. Cobré valentía y abrí el sobre que nos dio la noticia más increíble:
Prueba de embarazo: Positiva
Iba a ser madre. En ese momento, ERA madre – tenía a mi primer "baby" creciendo ya dentro de mí, con su corazoncito dando latidos que nos alertaron a su llegada en la oficina del médico.
No lo podía creer. Era un milagro.
Eso fue en mayo del 2005. Unos meses antes, en noviembre del 2004, a mi esposo lo operaron de un tumor cerebral. El futuro parecía muy incierto. Pero Dios nos sorprendió con tantos milagros – la sanidad de mi esposo (¡como si nunca hubiera tenido cirugía de cráneo abierto!) La oferta de trabajo en California que – sin mentirte – triplicó mi salario (y un poco más). Y el milagro de la vida – Dios nos regaló un bebé.
(De hecho, todo eso fue evidencia de algo que había leído y subrayado en mi Biblia unos meses antes en Deuteronomio 7. Dios sanaría las enfermedades, bendeciría el fruto de mi vientre y proveería con abundancia. Check, check y check! ¡DIOS ES VERDADERAMENTE INCREÍBLE!)
De milagros a conflictos
“Y vivieron felices para siempre,” ¿no?
Quisiera poder decirte que sí, wow, vivimos un cuento de hadas, de milagro en milagro y todo estaba perfecto. Dios siempre estuvo presente y le agradezco de todo corazón por TODOS y cada uno de los milagros que ha hecho y sigue haciendo. Pero luego de esa temporada de muchos milagros, comenzamos a vivir muchos conflictos que amenazaron contra nuestra pequeña familia.
Luché mucho con “mom guilt”
Tuve que regresar a trabajar a tiempo completo cuando mi bebé tenía solo 8 semanas. Me rompió el corazón. Oramos muchísimo para poder cambiar nuestra situación, pero Dios nos confirmó mi regreso al trabajo y así lo hicimos, aunque con mucha tristeza (y sentido de culpabilidad de no estar con mi bebé).
Conflicto entre ser madre y esposa
Esposa primero, madre segundo. En mi mente sabía que esa es la mejor fórmula para la familia. Pero aprender a ser mamá mientras trabajaba fuera del hogar trajo muchos retos que afectaron mi rol de esposa. Mi esposo Adam y yo buscamos consejería y hablamos con pastores y mentores que nos ayudaron mucho en esta etapa. Pero los retos fueron muchos.
Es que no me tienen paciencia
Lo dijo El Chavo del Ocho, y te aseguro que mis hijos lo dirían también.

Imagen: Cuenta de Pinterest de Alejandro Hernández
Mis pobres hijos. Cuando mi hijo amado estaba por cumplir sus 4 años, Dios nos regaló a su hermanita preciosa. Entre criarlos, el trabajo, las tareas del hogar, sirviendo en la iglesia junto a mi esposo en el ministerio de adoración, ministerio de cárceles, etc … de verdad que mi paciencia era inexistente. Demasiadas veces la perdí, grité en frustración … y no sabes cuánto me duelen esos recuerdos y cuánto me arrepiento de haberle gritado a mis “babies” que realmente no necesitaban una madre alterada, frustrada y de malhumor.
Lo que mis hijos necesitaban era una mamá que, con calma y amor, los pudiera guiar, disciplinar con quietud, establecer límites saludables y proveer un hogar lleno de paz y de la presencia del Señor.
Lo que mis hijos tuvieron fue una mamá imperfecta que sí los amó (y los sigo amando) con todas las fuerzas de mi corazón. Sí cometí (y sigo cometiendo) muchos errores … pero siempre oré y sigo orando por ellos. Y ese deseo de esforzarme por ser mejor madre, sigue vivo.
La oración de una madre
En muchas ocasiones, le pedí perdón a Dios … y también a mis hijos.
Cuando me molesté y grité … pedí perdón. Y siempre oré. Mi mamá Camille (también una mujer de mucha fe y oración que nos amó tanto antes de ir a morar con el Señor), me enseñó muy bien con palabras y con su ejemplo. Igualmente, mi suegra Nayda, nos bendice con su amor, oraciones, paciencia y ejemplo de mujer de Dios.
Claro que sí, nosotras amamos a nuestros hijos … pero nuestro Señor Jesús los ama muchísimo más. Lo que la Biblia dice de “orar sin cesar” es algo que necesitamos para poder ser las madres que anhelamos ser con todo nuestro ser.
Oremos por nuestros hijos siempre. Vale la pena y tiene resultados eternos.
No puedo cambiar el pasado, pero puedo bendecir el futuro
Por más que me encantaría borrar las heridas del pasado o viajar en un “time machine” y ser una mejor madre para mis hijos, no puedo. Pero hay algo que sí puedo hacer hoy y por el resto de mi vida (que espero sea muy larga para disfrutar más a mi esposo y nuestros hijos). 😊
No puedo cambiar ni borrar mis errores del pasado, pero sí puedo bendecir a mis hijos hoy y en el futuro.
Tú y yo podemos, como madres:
· Orar por nuestros hijos
· Amarlos con el amor que Dios nos ha dado
· Declarar la palabra de Dios sobre sus vidas
· Orar por sus amigos, novios/novias y aquellos en su círculo de influencia
· Perdonarnos a nosotras mismas por nuestros errores del pasado y vivir agradecidas del perdón de Dios
· Pedir perdón cuando cometamos errores nuevos (inevitablemente)
· Dejar que el AMOR sea lo que defina nuestra relación como madre con nuestros hijos.
Y en esta época del Dia de las Madres, te animo a que celebres que, al recibir el perdón y la restauración de Dios, somos libres para ser las madres amorosas, aunque imperfectas, que soñamos ser para nuestros hijos.
Carta de una mamá imperfecta
Mi amado hijo y mi querida hija,
No existen palabras que realmente puedan expresar o describir el amor que siento por ti. Eres una bendición para mí, un regalo de Dios, que me traes tanta alegría, no por lo que hagas o dejes de hacer; sino simplemente por ser mi hija, ser mi hijo.
Como sabes muy bien, he cometido muchos errores que quisiera borrar. Quisiera que pudieras decir que tuviste una infancia de ensueño, un hogar donde nunca hubo malhumor, sobreabundancia siempre de todo lo que necesitaste y mucha, pero mucha alegría.
Y aunque sí, gracias a Dios, hemos tenido muchos momentos de ensueño, provisión de Dios y risas compartidas, te pido perdón por los errores que te pueden haber causado tristeza.
No solo te digo en esta carta cuánto te amo y pido que me perdones … me comprometo a siempre seguir siendo la mamá que anhelo ser para ti. Una madre que ama incondicional, pero imperfectamente. Confiando y orando siempre que nuestro Señor Jesús cubra mis imperfecciones y te cubra y complete con Su amor.
Con todo mi amor,
Your mami <3
Coppelia
Acerca del autor
Emocionada de ser parte de la familia de Vida Unida, Coppelia nació y creció en Puerto Rico, comenzando su carrera en la radio en 1995 en “The Rock Radio Network”. Luego de conocer a su esposo Adam, se mudaron a California, donde trabajó en K-LOVE y Air 1, y nacieron su hijo y su hija. Después, se trasladaron a Houston para trabajar en KSBJ y NGEN radio. Coppelia recibió una llamada de Z88.3 en Orlando, FL, para trabajar con ellos y su estación en español “La Z 102.5 y 104.7”, lo que la llevó a mudarse más cerca de su hermana y su familia…. Y claro de Disney World Tambien. En el 2023, regresaron a Houston, donde ahora está feliz de estar al aire con Vida Unida y dirigir el área de recaudación de fondos. Coppelia es fan de Disney, el chocolate oscuro y trata de correr al menos un 5k al año. Ama a su perrita Ella (una pit terrier chulísima). El versículo favorito de Coppelia (no de Ellita) es Filipenses 1:6 (NTV) “Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva." Como dice la canción de Tauren Wells, “God’s not done with you” … ¡Dios no ha terminado su obra en tu vida!